El ruido de la pirotecnia no es tradición, es una falta de empatía y de convivencia. En Utrera existe una normativa clara que prohíbe el uso de cohetes y petardos sin autorización, pensada para proteger la tranquilidad de nuestro municipio. Sin embargo, presenciamos de forma reiterada cómo algunas hermandades y colectivos religiosos ignoran esta prohibición de manera sistemática, haciendo un uso indiscriminado de pirotecnia en sus celebraciones.
Respetar la fe y las tradiciones de un pueblo es perfectamente compatible con respetar a sus vecinos. Sin embargo, el incumplimiento de estas ordenanzas tiene consecuencias directas y graves sobre muchos sectores de nuestra comunidad:
- Personas con TEA y sensibilidad auditiva: Los estruendos imprevistos generan episodios de alto estrés, ansiedad e incluso dolor físico en personas con trastorno del espectro autista u otras condiciones de hipersensibilidad.
- Animales de compañía y fauna local: Perros, gatos y aves sufren pánico extremo, desorientación y taquicardias, provocando huidas, atropellos o colapsos.
- Personas mayores y enfermas: Quienes necesitan descanso o se encuentran convalecientes ven interrumpida su tranquilidad de forma abrupta.
La devoción no se mide en decibelios ni la solemnidad se demuestra haciendo retumbar los cristales del vecindario. La verdadera devoción y el compromiso social pasan por cuidar a la comunidad en la que se convive.
Hacemos un llamamiento firme tanto a las hermandades para que actúen con responsabilidad y ejemplo cristiano, como al Ayuntamiento de Utrera y a las autoridades locales para que hagan cumplir la normativa vigente y no miren hacia otro lado. Tradición y respeto deben ir siempre de la mano.
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